Se supone que hay cosas que uno no se atreve a hacer por vergüenza. Una forma de vergüenza es el pudor. No es cómodo mostrarse desnudo ante otra gente. Lady Godiva usó esta forma de vergüenza o pudor, cabalgando desnuda para avergonzar a su marido, el conde Leofric, a fin de que redujera los impuestos abusivos con los que agobiaba a los habitantes de Coventry. Éstos a su vez, cerraron todas las ventanas para no verla en esta guisa y atenuar su mal trago. Todos salvo el famoso Peeping Tom (el mirón Tom), un sastre que se quedó a verla y regocijarse con la vista. El marido de Godiva, sin embargo, al ver el sacrificio y la valentía de su esposa, bajó los impuestos.
Confieso que no tengo mucho pudor. Lo achaco a que, desde bastante joven (11-12 años) iba a clases de Judo y, mientras nos poníamos el kimono para entrar al tatami, los adultos de la sesión anterior andaban desnudos, recién duchados, por el vestuario sin ningún cuidado de ocultar sus partes pudendas, o sus vergüenzas, pues es sinónimo (Diccionario de la RAE: Pudendo= torpe, feo, indecoroso o que provoca vergüenza o incomodidad al verse o exponerse.). Así me acostumbré, pues a no darle importancia al desnudo, al menos en el ambiente de gimnasio. Me sirvió luego para no pasarlo mal en otras ocasiones.
Por ejemplo, en una estancia, como investigador, en Dinamarca, me invitaron a ir a nadar a una piscina. Para entrar te daban una esponja enjabonada, y había que limpiarse con ella, sin bañador, poniendo especial cuidado en frotar unas partes bien señaladas en un cartel, tan gráfico que no necesitaba traducción. Un supervisor (para la sección de hombres) vigilaba que se cumpliese el ritual antes de permitirte, esta vez con bañador, pasar a nadar a la piscina. No he encontrado un cartel danés en la web, pero la IA me ha generado uno en islandés. ¿Por qué en islandés? Lo ignoro, pero se entiende igual. Os lo muestro de todas formas.

Gracias a mi experiencia en el Judo, no me produjo ningún problema cumplir las reglas y disfrutar de la piscina.
Los baños públicos japoneses son un poco más exigentes, pues hay que estar desnudos completamente en todo el circuito: baños fríos, calientes, spa, sauna, jakuzzi, etc. Solamente permiten llevar una toallita de unos 30×30 cm, aproximadamente como una baldosa, que no puede tocar nunca el agua para no contaminarla. Con otro colega español y uno japonés, que era el que nos explicaba cómo comportarnos, entramos bastante decididos. Los dos españoles empezamos tapándonos nuestras partes con la toallita, pero vimos que los locales la llevaban doblada y sobre la cabeza, así que seguimos la tendencia. La gente (solo hombres en nuestra sección, eso sí) estaba completamente relajada y lo pasamos bien, sin vergüenzas tontas.
Una situación más difícil todavía me ocurrió cuando, tras subir al pico o peña de Sabocos, en Panticosa, bajamos al ibón del mismo nombre y mis acompañantes, montañeros curtidos (y alguna montañera curtida también) se arrojaron al lago que estaba rodeado de nieve a “refrescarse”. No me quedó más remedio que seguirles pues ¿Cómo me iba a quedar atrás, siendo de Bilbao? La verdad es que además no tenía bañador así que me tuve que bañar desnudo, pero eso era lo de menos, pues con el frío no quedaba mucho que ocultar. La situación era más de “vergüenza torera” que de pudor.

Ibón de Sabocos en Panticosa
Como su nombre indica, el término de “vergüenza torera” proviene del mundo de la tauromaquia. Se refiere al impulso que fuerza a un torero, aun sufriendo un miedo casi invencible, a sobreponerse, salir al ruedo, cumplir con su deber, y no defraudar al público ni a su propia estima como profesional.
Otras acepciones más generales del término, serían:
– El orgullo profesional que lleva a jugársela y sacar adelante un trabajo o tarea difícil y no deseada, para acallar las críticas y cumplir un compromiso.
– La dignidad de reconocer los propios límites, optando por retirarse con honor antes de hacer un mal papel.
Pues aquí quería llegar. He leído esta mañana que el CIS de Tezanos da una ventaja de 12 puntos al PSOE sobre el PP y ganaría las próximas elecciones generales. Casi nos lo creemos, pero no coincide con ninguna otra encuesta “independiente”, como no ha coincidido casi nunca con los resultados que pretendía estimar.
No me cabe duda de que Tezanos tenía una reputación profesional antes de dirigir el CIS. Ha sido catedrático y primer Decano y organizador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED ¿Por qué publica entonces estos resultados absurdos? Puede ser por vergüenza torera. Es decir, a pesar del pavor a publicarlos así de burdamente, se echa al ruedo por no defraudar ¿a quién?
También puede ser porque NO tiene vergüenza, ni torera, ni pudor, ni de ninguna otra especie. Entonces sería correcto predicar de él que es un sinvergüenza.
Puede, incluso, que se den las dos circunstancias al mismo tiempo.
Hay una máxima que circula por ahí que dice que lo más sano es no hablar de las elecciones hasta después de las elecciones. Me parece correcto porque para predicciones basta con enchufarse (si, si, enchufarse no conectarse) a la 3, la 4, la 5, la 13 y alguna más que ya no cuento por vergüenza ajena. O torera si se prefiere. Tezanos paredón !
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