¿Alguna vez tuvieron patas las serpientes?

Dice Catherine C. Hopley, en el prefacio de su libro: Serpientes: Curiosidades y maravillas de la vida serpiente (Griffith & Farran; London 1882)[1], que … “Muchos amigos me han preguntado repetidamente: «¿Qué te impulsó a abordar un tema tan espantoso como las serpientes?»”.

Y sigue: “Las serpientes están íntimamente ligadas a nuestras creencias religiosas… Muchas personas virtuosas y ortodoxas asocian con la serpiente todo el pecado y la miseria que alguna vez existieron en nuestro planeta, y están convencidas de que cuanto antes se extermine todo lo que tenga forma de serpiente, mejor.”

Sin duda se refiere al episodio de Eva y la serpiente en el Paraíso Terrenal, que trajo consigo la expulsión del mismo para nuestra especie. La maldición que profiere Dios a la serpiente, por este hecho (Génesis 3.4) es:

Por haber hecho esto, ¡Maldita seas entre todos los animales domésticos y salvajes! Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida».

Si la maldición de la serpiente consiste en arrastrarse sobre su vientre, es lógico pensar que, hasta aquel momento, tenía patas. ¿Cuándo las perdió? Según el pasaje bíblico, debió de ser en época muy cercana a la aparición del hombre (y la mujer, que fue la que habló con la serpiente) sobre la Tierra.

La iconografía clásica, sin embargo, no muestra prácticamente nunca la serpiente del paraíso con patas.  A veces tiene cabeza humana, o incluso todo el torso humano, como en el muy conocido fresco de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina, pero solamente he encontrado un cuadro de Van der Goes, donde la serpiente es más bien una “lagarta” (nunca mejor dicho) bípeda, con cola, pies y manos de animal, y una cabeza humana (ver figura 1).

Figura 1, tomada de http://www.plasticayarte.com/2010/11/adan-eva-y-la-serpiente.html. Izquierda: Una serpiente con cabeza humana (Masolino), Derecha: La serpiente es una “lagarta” con cabeza humana (Van der Goes)

Un ilustrador moderno (Robert Crumb)[2], sin embargo, ha imaginado más coherentemente a la serpiente como un lagarto humanoide, en su libro del Génesis Ilustrado (figura 2)

Figura 2, La maldición de Dios a la serpiente, según Crumb

El Génesis no es precisamente una referencia científica muy consolidada, y los pintores y dibujantes de cómics tampoco. Si queremos profundizar un poco en el tema es mejor buscar datos en otras fuentes, como, por ejemplo:

[1] How Snakes Lost Their Legs: https://knowledge.carolina.com/discipline/life-science/ap-biology/how-snakes-lost-their-legs/

 [2] More than 100 million years of evolution’: How snakes evolved and lost their legs: https://www.livescience.com/animals/snakes/more-than-100-million-years-of-evolution-how-snakes-evolved-and-lost-their-legs

 [3] Snakes once had legs: https://economictimes.indiatimes.com/news/new-updates/snakes-once-had-legs-heres-how-they-lost-them-100-million-years-ago/articleshow/132737737.cms?from=mdr

 [4] How snakes evolved to lose their legs: https://www.futurity.org/snakes-legs-evolution-1278252/

 He aquí algunos hechos científicos

Extremidades vestigiales en las serpientes actuales

Aunque no sucede en todas las especies de serpientes, los pitones y boas tienen dos pequeñas garras (espolones pélvicos) a ambos lados de la cloaca[3], cerca de la cola (figura 3). Estos espolones son el vestigio externo de las extremidades posteriores de sus ancestros. Los machos de pitones y boas tienen espolones más grandes que las hembras y los utilizan durante el cortejo para estimular a la hembra rascando sus costados. Algunos huesos vestigiales de la cintura pélvica aún se encuentran dentro del cuerpo, aunque están flotando, desconectados de cualquier estructura funcional (figura 4). Este hecho testimonia que las serpientes tuvieron patas alguna vez.

Un caso similar ocurre en los cetáceos (ballenas, delfines) que son mamíferos aclimatados a la vida marina, y poseen restos de las extremidades posteriores perdidas durante su evolución.

Figura 3, Izquierda: localización de los espolones en las Boas y Pitones actuales. Derecha una ampliación para mostrar su similitud con una uña o garra

Figura 4, Izquierda: Una versión en que los espolones y huesos vestigiales de la pelvis en las Boas y Pitones están completamente aislados. Derecha: Otra versión con un ilion y fémur vestigiales unidos al espolón

Evolución de las patas de las serpientes

Esencialmente las serpientes actuales son descendientes de lagartos primitivos que perdieron sus patas. Esta pérdida ocurrió a lo largo de decenas de millones de años.

La transición de cuatro patas a la ausencia de extremidades está registrada en el registro fósil y en el genoma y ha sido estudiada por métodos de genética del desarrollo

Las extremidades anteriores desaparecieron durante el Jurásico Medio, hace al menos 170 millones de años, debido a cambios en la planificación genética estructural, que expandió la columna vertebral desarrollando las costillas y las vértebras torácicas más cerca de la cabeza, y anulando el desarrollo de las extremidades anteriores.

Durante más de 70 millones de años, las serpientes fueron animales bípedos.

Fósiles famosos como el de Najash rionegrina, que vivió hace 95 millones de años en la actual Argentina, muestran que estas serpientes poseían patas traseras robustas y completamente funcionales que se extendían fuera de la caja torácica y estaban ancladas directamente a una estructura pélvica estable. Usaban estas patas traseras para caminar, excavar o anclarse.

Pachyrhachis problematicus, fue una serpiente con patas hace 98 Ma de Oriente Medio, tenía extremidades posteriores pequeñas pero presentes. El estudio de este último fósil parece indicar que la pérdida de las patas posteriores se dio varias veces en la historia de las serpientes. Un resumen de estos estudios está en la siguiente tabla

Cronología de la pérdida de extremidades de la serpiente
(Millones de años antes de ahora)
170 Ma100-95 Ma66 Ma
Pérdida de las patas anteriores (se vuelven bípedas)Pérdida de las patas posteriores (sin extremidades)Extinción de los Dinosaurios

Recientemente se ha encontrado en Brasil un fósil que pertenece a una serpiente que vivió entre hace 75 y 85 millones de años, durante la época de los dinosaurios. La nueva especie ha recibido el nombre de Tametara mirim. Sus restos indican que estaba adaptada a vivir bajo tierra y que probablemente todavía conservaba unas patas traseras relativamente desarrolladas. No se ha conservado la zona de la cadera de Tametara, por lo que resulta imposible observar directamente sus extremidades. Sin embargo, su similitud con otras especies primitivas ha llevado a los científicos a pensar que tenía patas traseras robustas en época mucho más reciente de lo que se creía. Quizá no serían ya útiles para andar como un lagarto, pero eran un vestigio de la transformación que se estaba experimentando. El fósil de Tametara sugiere, pues, que el proceso de pérdida de las patas es más complejo de lo que se pensaba y éstas han podido desaparecer y volver a aparecer varias veces en la historia.

En resumen: Las patas de las serpientes existieron, y se han perdido, aunque quedan vestigios de su existencia en los animales actuales. En todo caso el proceso fue muy largo y no se debió a la maldición divina, ni ocurrió en época en que existieron humanos ni siquiera muy primitivos. Tuvo lugar muchos millones de años antes.

Lo que si es asombroso es que el redactor o redactores del Génesis supiera (o imaginara) que las serpientes habían tenido patas anteriormente. ¿Cómo llegó a esa conclusión?

Es un buen tema para especular todo tipo de teorías conspiranoicas, como civilizaciones perdidas que transmitieron su saber antes de desaparecer o visitas de extraterrestres que sabían cómo había evolucionado la vida en la Tierra y que filtraron algunos datos a los antiguos (no necesariamente al escritor o escritores del Génesis), de manera que datos que no se podían saber, como éste, aparecen mezclados con otros mitos y leyendas en la Biblia o en otras creencias anteriores en las que se inspiró ésta.


[1] Al que he accedido gracias al proyecto Gutenberg

[2] Robert Crumb: historietista, ilustrador y músico estadounidense. Fue uno de los fundadores del cómic underground (https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Crumb)

[3] En las aves, reptiles, anfibios, así como en algunos peces y mamíferos primitivos, la cloaca es una cavidad única, situada al final del cuerpo, donde se unen los aparatos digestivo, urinario y reproductor.

Publicado por Manu Barandiaran

Profesor emérito de la Universidad de País Vasco

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