La circuncisión masculina en África

La circuncisión masculina es muy común en África y oriente medio. No presenta problemas posteriores como sucede con la ablación del clítoris, también común en esas zonas, pero incapacitante y peligrosa. Entre los Massai se realiza dentro de los ritos de iniciación para convertirse en guerreros o Morans. Estos ritos tienen lugar solo una vez cada siete años, El grupo de jóvenes que participan juntos en los ritos se convierte en la nueva generación de guerreros protectores de sus comunidades. Se trata de jóvenes de entre 14 y 20 años que aún no han alcanzado la pubertad o que ya han formado parte de un grupo circuncidado anteriormente. Tras el rito de la circuncisión (emuratta), se deshacen de sus capas rojas tradicionales, visten túnicas negras (shukas) y se pintan la cara con intrincados diseños blancos. Visten así durante ocho a doce meses, mientras sanan sus heridas. Durante este período, los jóvenes viven recluidos, lejos de la aldea principal. Las pinturas blancas indican su nuevo estatus tras los cuales se convierten en los nuevos Morans de la tribu. La anterior generación de Morans pasa a ser, a su vez, la de los ancianos más jóvenes. En general los participantes suelen tener caras tristes pues, aparte del dolor y heridas de la circuncisión, tiene que vivir aislados y buscar cómo sobrevivir durante varios meses, lo que no es precisamente festivo. Al menos ahora ya no tienen que matar un león con su lanza, para acceder al grado de guerreros, pues ahora los leones están más protegidos que los jóvenes Massai, aunque también es bastante más saludable para éstos, pues imagino que no siempre moría solo el león, o al menos no moría sin hacer heridas a su oponente.

Esto lo hemos aprendido en un reciente viaje a Tanzania donde vimos algunos de estos jóvenes ataviados de negro en período ceremonial. Paso una foto, tomada por un miembro del viaje

Joven Masái de la región de Arusha (Tanzania) durante la ceremonia de iniciación tradicional

En Internet he encontrado más y mejores fotos, claro. Aquí tenéis un par

Pues bien, hoy encuentro un artículo clasificado en la sección de “Salud” de El Confidencial, titulado:

LA SABIDURÍA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Del paleolítico al ansiolítico: el antropólogo que te cuenta por qué la vida moderna nos está enfermando

El antropólogo Francisco Giner mira a comunidades originarias como los kuliak, que se dominan a sí mismos Ik, y viven en las montañas Morungole,al noreste de Uganda, para cuestionar el precio que la sociedad moderna paga en forma de estrés, ansiedad, sedentarismo y soledad

El antropólogo se fotografía con un grupo de circuncisos (mucho más jóvenes que él, por supuesto), con los que comparte la túnica negra y los adornos blancos en la cara. Incluso le han dejado un arco para la foto, pero él conserva su botellita de agua purificada y fresca, que los demás no poseen.

La vuelta al paraíso ancestral que sigue rondando las mentes de muchos descontentos occidentales no se compadece con la realidad. No veo que los Massai ni los Ik tengan mejor vida que los albaneses o noruegos, por decir algunos pueblos “occidentales”. A estos últimos solamente se les circuncida si son de religión judía, y eso a una edad tan joven de la que luego no guardan recuerdo (¿o igual sí?)

En cuanto a la ansiedad, no sé de primera mano cómo andan en Uganda en este momento, pero preguntando a Google me dice: Uganda está dominada por el presidente Yoweri Museveni, en el poder desde 1986, y se caracteriza por el autoritarismo, la represión a la disidencia y denuncias de fraude electoral. Tanzania parece en mejor situación, aunque Google afirma: La presidenta Samia Suluhu Hassan fue reelegida para un segundo mandato con más del 97% de los votos, en un proceso sin apenas oposición. No está muy claro si no hay oposición por represión o por encanto de la presidenta, que es musulmana, lo que le da puntos extra, a mi entender.

Cartel electroral en Tanzania

 En todo caso los Ik y los Massai (también presentes en Kenia) viven muy al margen de las vicisitudes políticas, en una estructura ancestral de la que solamente la educación promociona a algunos de sus miembros. Nuestros guías tanzanos incluían algunos de origen Massai. Hablaban inglés y al menos otro idioma, además de suajili, eran conductores de primera (con los caminos del Serengueti no se pueden enfrentar conductores mediocres), muchos tenían ya familia y casa propia (apartamentos modernos no chabolas de poblado), pero eso les había costado varios años de estudios y práctica. Los jóvenes de los ritos de iniciación no van a poder hacer mucho más que pastorear cabras o vacas durante toda su vida. Eso sí, sin estrés ni ansiedad. ¿Qué pueden ansiar?

Para acabar, aquí tenéis un par de jovencísimas madres Massai del parque de Ngorongoro, casi unas niñas, junto a dos turistas españolas. No sé cómo andaban de estrés y ansiedad unas y otras.

Publicado por Manu Barandiaran

Profesor emérito de la Universidad de País Vasco

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