Estoy leyendo el libro de “El mago del Kremlin”, que describe, noveladamente, Rusia tras la caída de la URSS y eso (supuestamente) desde el servicio de propaganda de Putin. No he llegado a la invasión de Ucrania, pero he repasado unas notas que tomé en su día sobre la “causa” de dicha invasión que se achacaba (desde posturas pro rusas) a la amenaza que había supuesto la ampliación de la OTAN hasta las mismas fronteras con Rusia. Las he repasado y os muestro aquí mis impresiones.
Quiero destacar que mi opinión en este asunto no supone un apoyo incondicional a la OTAN y los países occidentales (en especial a USA) en otros muchos conflictos en que ha utilizado la fuerza en contra de las convenciones internacionales. Todo el mundo utiliza argumentos falsos para justificarse, véase las “armas de destrucción masiva” de Irak, que ondeó George Bush Jr., en su día, para justificar su invasión y posterior ocupación. O la actual “guerra al narcotráfico” en el Caribe que, aunque fuese verdad, no justifica el asesinato sin ningún tipo de juicio de los supuestos narcos.
La OTAN es la Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO en inglés). Se creó en 1949 con 12 miembros: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, Portugal, el Reino Unido y los Estados Unidos. La OTAN constituye un sistema de defensa colectiva, en el cual los Estados integrantes acordaron defender a cualquiera de sus miembros que sea atacado por una potencia externa. No hacía falta explicitar que la mayor, y prácticamente única, amenaza era entonces la URSS. Tras la guerra de Corea (1950-1953) se crea una estructura militar permanente bajo la dirección de los Estados Unidos. La Unión Soviética y sus aliados crearon, en contraposición, el Pacto de Varsovia en 1955.
Durante la guerra fría, se incorporan a la OTAN Grecia y Turquía, en 1952, Alemania Occidental, en 1955, y España en 1982.
Alemania del este se unió a la OTAN en 1990, de acuerdo con el tratado de reunificación firmado entre la URSS y USA (Tratado Dos más Cuatro). Al parecer, el secretario de Estado americano, James Baker, se comprometió entonces, verbalmente, a no ampliar la OTAN, aunque tal compromiso no figura por escrito en ninguna parte. Mijaíl Gorbachov, afirmó en una entrevista de 2014 que el tema de la expansión de la OTAN al este nunca se tocó, pero que dicha expansión representó una violación del espíritu de las declaraciones y garantías que se habían hecho en 1990.
El Pacto de Varsovia se disolvió el 1 de julio de 1991
George F. Kennan, un experto en Guerra fría, escribió en 1997[1]: “... expandir la OTAN sería el error más fatídico de la política estadounidense en toda la era posterior a la Guerra Fría. Se puede esperar que tal decisión inflame las tendencias nacionalistas, antioccidentales y militaristas en la opinión rusa; tener un efecto adverso en el desarrollo de la democracia rusa; restaurar la atmósfera de la guerra fría en las relaciones Este-Oeste e impulsar la política exterior rusa en direcciones que decididamente no son de nuestro agrado…»
Seguro que es cierto. La expansión de la OTAN pudo echar leña al fuego encendido por Putin, que ya tenía en mente (y en la práctica) ganas de recuperar la zona de influencia (mejor dicho, sometimiento) de la URSS para la Federación Rusa. Es decir, la expansión de la OTAN ayudaba al “relato” de lo nazi que es Ucrania, por querer entrar en la OTAN, y lo imperialista que es USA, que les cerca, ampliando la OTAN hasta sus fronteras, lo que les impide “respirar” (ver más abajo el concepto del Lebensraum alemán como precursor).
Lo curioso es que Rusia había intentado entrar en la OTAN en los años 90 tras la caída de la URSS[2] pero los países de la OTAN no se fiaban de Rusia por la guerra de Chechenia (ver abajo) ni Rusia de la OTAN por los bombardeos de Kosovo contra los serbios, sin haber mediado ataque alguno a ningún miembro de la misma, no tampoco ninguna decisión del Consejo de Seguridad de la ONU. Putin llegó a decir en 2015: En la última visita oficial del presidente (Bill) Clinton aquí (en Moscú) le dije, medio en serio, medio en broma, “Rusia probablemente debería pensar en unirse a la OTAN», justo antes de calificar a ésta como una estructura remanente de la Guerra Fría, conformada por países «vasallos» de Estados Unidos. ¿Una actitud de despacho porque no le dejaron entrar en la OTAN?
Mi sospecha de que la invasión de Ucrania ya estaba decidida mucho antes del Euro-Maidan de 2013[3]. Estaba basada en la intervención previa de Rusia en Transnitria (Moldavia) en 1990-1992, Chechenia (1994-2006), y Osetia del sur en 2008, que marcan el comienzo de la “expansión rusa” con la que tantearon la actitud de USA y los países europeos del este y del oeste, antes de decidir primero la anexión de Crimea en 2014 y su incursión en el Donbás el mismo año (también sin respuesta), y luego ya la invasión general de Ucrania en 2022.
Veamos los pasos previos a la invasión de Ucrania
Transnitria declaró su independencia de Moldavia en 1990, nada más disolverse la URSS, lo que generó una guerra, en que intervinieron, por un lado, el ejército moldavo, y por otro la Guardia Republicana de Transnistria, junto a milicianos y unidades cosacas, apoyados por el 14.º ejército ruso. La guerra duró hasta el alto el fuego de 1992, en el que se estableció la presencia de unas «fuerzas de paz» rusas en Transnistria, presentes hasta hoy. El alto el fuego se mantiene por ahora, aunque el estatus político de Transnistria continúa sin resolverse. Si bien no es reconocida internacionalmente, funciona de facto como un estado independiente. El Kremlin reconoce que Transnistria pertenece a Moldavia, pero no ha retirado a su ejército para conservar su influencia en la zona.
Chechenia: Tras la disolución de la URSS, se formó la Federación Rusa, con los territorios que habían pertenecido a Rusia desde antes de la revolución comunista de 1917, pero Chechenia se negó a firmar el Tratado de la Federación y proclamó unilateralmente su independencia, aunque no fue reconocida oficialmente por ningún país. El ejército ruso (con Yeltsin como presidente) intentó recuperar el control de la República de Chechenia, entre 1994 y 1996, (1ª guerra Chechena) y más tarde en 1999 (2ª guerra Chechena), ya con Putin al mando. Tras la invasión de Daguestán por parte de Chechenia y una serie de atentados en Rusia, como el del teatro Dubrovka de Moscú, se declaró oficialmente una “operación antiterrorista” en Chechenia que no terminó oficialmente hasta 2009,
Georgia proclamó su independencia el 9 de abril de 1991, reclamando como parte de sus territorios a Osetia y Abjasia, pero Osetia del Sur declaró unilateralmente su independencia de Georgia el 28 de noviembre de 1991. Rusia fue el primer país en reconocer oficialmente Osetia del Sur, que también ha sido reconocida por Nauru, Nicaragua y Venezuela, y posteriormente, por Siria, países dominados por Rusia. El 1 de agosto de 2008, las fuerzas separatistas de Osetia del Sur, respaldadas por Rusia comenzaron a bombardear aldeas georgianas. Los ataques de artillería por parte de los separatistas osetios rompieron el acuerdo de alto el fuego de 1992. Se enviaron unidades del ejército georgiano a la zona el 7 de agosto y tomaron control de la mayoría de Tskhinvali, en pocas horas. Algunas tropas rusas habían cruzado ilegalmente la frontera Rusia-Georgia y avanzaron hacia la zona el mismo día, antes incluso de la respuesta militar georgiana.
Rusia falsificó acusaciones de «genocidio» y «agresión a Osetia del Sur» contra Georgia, y lanzó una invasión a gran escala por tierra, aire y mar, a la que calificó como “operación de paz”, contra Georgia, incluyendo territorio georgiano que no estaba en disputa y finalmente anexionó Georgia a la Federación Rusa.
Paralelamente, en 1999 se fueron uniendo a la OTAN la República Checa, Hungría y Polonia, antiguos miembros del Pacto de Varsovia. En 2004 se incorporan Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumania. En 2009 se incorporan Croacia y Albania, en 2017 Montenegro y en 2020 Macedonia del norte.
A mi entender estas incorporaciones se debieron al miedo a la injerencia rusa, más que a la presión USA, pues Polonia sufrió la invasión conjunta Hitler-Stalin que dio comienzo a la 2ª Guerra Mundial y ya sabía cómo actuaba Rusia. Hungría y Checoeslovaquia habían sufrido los tanques de la URSS, en cuanto quisieron dar un poco de apertura al régimen comunista impuesto tras la segunda guerra mundial. Los países bálticos, Eslovaquia, Bulgaria, Rumanía, etc., también sabían cómo se las gastaba Rusia, y se veía venir otra ola de imperialismo ruso, con Transnitria, Chechenia y Osetia del sur.
Finlandia y Suecia se han unido a la OTAN en 2023 y 2024, una vez que se llevó a cabo la invasión de Ucrania por Rusia y claramente asustadas por sus experiencias anteriores. Sobre todo, Finlandia que ya había sufrido la “guerra de invierno” (1939-1940) en que Rusia invadió Finlandia exigiendo que cediera territorios fronterizos, alegando razones de seguridad, como la protección de Leningrado, que estaba solo a 32 km de la frontera finlandesa.
Así pues, la excusa de la OTAN en la invasión de Ucrania, bajo la falsa acusación de que estaba intentando incorporarse a ella, no es sino una pantalla para justificar el espíritu imperialista ruso, de antigua tradición, que se parece mucho al reclamo de Lebensraum = espacio vital, que se popularizó en Alemania a finales del s XIX, y se convirtió en un objetivo político del Imperio alemán en la Primera Guerra Mundial, y después del partido Nazi, en la Segunda Guerra Mundial.
[1] Kennan, George F. «A Fateful Error». The New York Times, (5 de febrero de 1997).
[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60716688
[3] Levantamiento popular en Ucrania a raíz de la repentina decisión del presidente pro-ruso, Viktor Yanukóvich, de suspender el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, aprobado, por abrumadora mayoría, por el parlamento ucraniano, y asociarse con Rusia. Esta revuelta impidió la anexión, de facto, de toda Ucrania a Rusia, mediante gobernantes títeres, como ya había conseguido en Bielorusia, tras asesinar, o intentarlo al menos, a los posibles opositores